Pina (2011): Reseña

La coreógrafa alemana Pina Bausch exigía a sus bailarines, más que seguir sus coreografías, vivirlas; dejar de ser simples intérpretes y convertirse en transmisores de los sentimientos que evoca cada una de las piezas de baile. “Pina”, la nueva película del director alemán Wim Wenders, exige del espectador ser más que un observador, dejándose envolver por el poder de las coreografías creadas por Bausch, siendo el receptor de los sentimientos que los bailarines en pantalla quieren transmitir.

“Pina” es un proyecto que Bausch y Wenders quisieron emprender por más de 10 años y que siempre pospusieron por temor de que se limitara la magnificencia de las piezas de baile. No fue hasta el 2009 que Wenders se convenció que el uso de la tecnología 3D sería lo necesario para lograr transmitir a través de la pantalla los sentimientos que Bausch evoca en cada una de sus coreografías. Así nació “Pina”, una cinta que se encuentra en el límite del documental y la película de baile—al mejor estilo de los filmes de Carlos Saura—y que en poco más de noventa minutos busca  mostrar la esencia de Pina Baush como persona, pero sobre todo como artista.

En “Pina” (ver online), Wenders muestra cuatro de las obras más conocidas de Baush, “Le sacre du printemps”, “Café Mueller”, “Kontakthof” y ”Vollmond”, mientras en los intermedios se escuchan las voces—en distintos idiomas—de los bailarines de su compañía que cuentan pequeñas historias y anécdotas sobre quien fue su inspiración. Además de las 4 piezas principales, Wenders utiliza pequeños pedazos de otras obras de Bausch filmados alrededor de la ciudad alemana de Wuppertal. Wenders mueve la cámara alrededor de los escenarios y los bailarines de tal manera que el espectador se sienta parte de las piezas de baile agregando una dimensión más a lo que podría llegar a verse en cualquier teatro. Desde su estreno, los críticos del mundo han aclamado a Wenders por su original y maravilloso uso del 3D para lograr transmitir el poder del baile.

La sorpresiva muerte de Bausch a unos días de iniciar el rodaje de esta película hizo que Wenders dudara en terminar el proyecto, pero los miembros de la compañía de baile de Pina lo convencieron de seguir adelante. Así entonces, “Pina” dejó de ser la colaboración entre dos artistas y pasó a ser el homenaje póstumo de un grupo de amigos a una mujer que admiraron durante su vida. No es necesario conocer de danza o sobre las obras de Bausch para disfrutar “Pina”, de hecho al no ser un documental biográfico tradicional es poco lo que se muestra sobre la vida de esta artista, solo es cuestión de dejarse maravillar por lo que tanto Bausch como Wenders quisieron plasmar en sus obras.

Durante su carrera, Pina hizo el mayor esfuerzo para lograr que las piezas de baile no fueran sólo espectáculos sino experiencias, y con “Pina” Wim Wenders logra exactamente eso. El baile y el cine se convierten en experiencias audiovisuales diseñadas para que el espectador se conecte y pase a ser parte fundamental de lo que se quiere mostrar. Al final, parafraseando una de las frases de la película, el cine y el baile son cuestiones de amor.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s