El año de los noruegos

La semana pasada en el Festival 4+1, que se realiza simultáneamente cada año desde 2010 en Bogotá, Buenos Aires, Rio de Janeiro, México D.F. y Madrid, la ganadora del premio del público (el único que se otorga en el festival) fue una película noruega. No fue algo gratuito.

En agosto de este año, se rompió un récord en el mundo del cine noruego. El número de películas elegibles para los premios Amanda, los premios noruegos del cine que se otorgan anualmente, había alcanzado un número sin precedentes: 34. El establecimiento del Norwegian Film Fund (fondo para financiación de cine) en 2001, más el aumento en el número de espectadores cada año, sumado a la participación en festivales internacionales en un mundo que, decepcionado de Hollywood, busca cada vez más encontrar joyas cinematográficas en países inexplorados, han logrado que la industria noruega esté en ascenso.

El siguiente gráfico muestra el número de películas producidas en 2007 por los países indicados.

Tres películas este año han logrado reconocimiento internacional en distintas plataformas:

King of Devil’s Island (2010)
La ganadora del premio Amanda a Mejor Película, de la Palmera de Oro en la Mostra de Valencia (premio del público) y del Premio del Público en el Festival 4+1 está basada en la historia real de un reformatorio para jóvenes que operó en una isla en Noruega durante la primera mitad del siglo XX, y que sufrió una sublevación de los reclusos pocos años después de ser creado. “King…” es un thriller perfectamente armado, cautivante y sombrío, y es una de las sorpresas ocultas del cine mundial en 2010.

Trollhunter (2010)
Ganadora del premio del público en los premios Amanda. Comprada ya para un remake estadounidense por Summit Entertainment (Twilight), Trollhunter explora la mitología folk escandinava con la historia de un grupo de documentalistas que, haciendo un trabajo sobre la caza ilegal de osos en los bosques noruegos, se topan con el particular personaje del título. La película hace parte de la corriente de “material encontrado” que popularizó El Proyecto de la Bruja de Blair y destaca por sus bien logrados efectos visuales.

Happy, Happy (2010)
Ganadora del Gran Premio del Jurado en la categoría World Cinema en el festival de Sundance y del Premio de la Crítica en el festival de Zúrich. Una mujer que vive casi aislada en las nieves noruegas con su marido y su hijo, se emociona con la llegada de una nueva pareja de vecinos, pero los secretos que todos guardan empezarán a aflorar en esta tragicomedia sexual políticamente incorrecta que fue justamente seleccionada por Noruega para participar en la categoría Mejor Película en una Lengua Extranjera en los Oscars.

La industria noruega y Colombia
La historia reciente del cine noruego sigue construyéndose, pero el camino por el que transita puede darle ciertas enseñanzas al cine colombiano. Primero, no esperar resultados inmediatos. El fondo para la financiación del cine noruego fue fundado en 2001 y sus frutos más visibles empiezan a verse una década después. El Fondo Para el Desarrollo Cinematográfico de Colombia se fundó en 2003 y hoy, 8 años después, estamos ad portas de cerrar un año récord para el número de estrenos en el país.

 “Sin una producción amplia, seremos incapaces de hacer los mejores filmes
– Bjørn Simensen, presidente del jurado de los premios Amanda

Segundo, hay que dar espacio para todo. No se puede esperar que una industria produzca únicamente dramas independientes que complazcan a la crítica. Todos los países van a tener sus Giglis y sus Twilights. Nosotros tenemos nuestros estrenos navideños. “Los cineastas noruegos tienen historias universales para contar que llegan a audiencias internacionales, aún teniendo características típicamente noruegas y por lo tanto interesándonos a nosotros. Recientemente hemos estado impresionados con las películas para niños y jóvenes” dijo hace poco Linde Fröhlich, director artístico del festival Lübeck Nordic Film Days. Si se quiere mantener la industria viva, se deben generar ingresos y un análisis de qué es lo que el público quiere ver puede ayudar a producir cine rentable, como el de niños (Noruega es tan prolífica en la producción de cine para niños que en los premios Amanda tienen una categoría dedicada exclusivamente a ellos).

Tercero, hay que buscar participación en festivales internacionales, generar discusiones, hacerse notar. Este año perdimos una oportunidad preciada al no poder estrenar “Pequeñas Voces” en Los Ángeles (por falta de plata, según su director Jairo Carrillo), y por lo tanto, no poder participar por una nominación en la categoría de Mejor Película Animada en los Oscars. Esta categoría, al recibir cerca de 15 producciones al año para consideración, genera discusión sobre todo lo que se manda a ella, y una película documental-animada llamaría la atención de muchos.

Y por último, tal vez lo más difícil, hay que lograr que el público cambie la mentalidad acerca de las películas colombianas y empiece a asistir a verlas.

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