Superestrellas invisibles: Maquilladores y estilistas

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¿Qué tienen en común El Grinch, la bestia de “X-Men”, la niña de “El Exorcista”, Benjamin Button, Hellboy y El Profesor Chiflado? Sin el trabajo de los diseñadores y artistas del maquillaje, ninguno de ellos hubiera podido existir. Los maquilladores y los estilistas de cabello son artistas y sus lienzos son los cuerpos de los actores. Con cosméticos, materiales tridimensionales, prótesis, pelucas y cualquier otro objeto que les pueda parecer útil, se encargan de cambiar la apariencia física de los actores para crear personajes de todo tipo.

Los maquillajes enfocados en la creación de monstruos han sido históricamente los más populares—basta ver los increíbles trabajos en de “El Laberinto del Fauno” o el capitán Davy Jones de “Piratas del Caribe”— pero los que se encargan de envejecer personajes (“El Curioso Caso de Benjamin Button”, “La Vie en Rose”) o engordarlos (“Click”, “Norbit”) no se quedan atrás. El trabajo de los maquilladores, sin embargo, no es siempre tan vistoso, y pueden llegar a encargarse simplemente de hacer que los tonos de piel de los actores se vean uniformes en la cámara.

Hoy en día, el maquillaje es una rama de la producción de películas reconocida y con un buen número de miembros, pero no siempre fue así. Durante las primeras décadas del cine, se intentó seguir usando las mismas técnicas de maquillaje del teatro pero pronto se vio que no eran efectivas, pues ante la cámara y debido al tipo de películausado, que tenía una sensibilidad limitada, algunos colores, al verse en blanco y negro la imagen, se veían más oscuros o menos nítidos que lo que deberían.

Era común, entonces, que los actores experimentaran y se encargaran de su propio maquillaje, aún cuando muchos no tenían idea de cómo hacerlo. Por eso, en muchas ocasiones los actores de una misma película llegaban a tener diferentes tipos de maquillaje, lo que se convertía en un problema para el director y los camarógrafos, quienes tenían que adaptar la iluminación y las tomas para disimular estos sucesos.

De esta época temprana del cine estadounidense se destaca el trabajo del actor Lon Chaney Sr., conocido como el hombre de los mil rostros. Con una habilidad para transformar su rostro en los más horripilantes monstruos  llevados a la pantalla utilizando utensilios comunes y técnicas de maquillaje autodidactas, Lon logró crear personajes como el jorobado de “The Hunchback of Notre Dame” (1923) y el villano de “The Phantom of the Opera” (1925). Para el primero, se hizo una joroba de goma de 30 kgs que le impedía caminar erecto, mientras que para el segundo ató una cuerda en su nariz para mantenerla levantada todo el tiempo, entre otros inventivos métodos que, aunque incómodos, le aseguraron un par de personajes espantosos.

El gran pionero del maquillaje cinematográfico en Estados Unidos fue George Westmore, un diseñador de pelucas inglés que en 1917 instaló el primer estudio de maquillaje en Hollywood y fue fundamental en establecer el trabajo del maquillador como parte fundamental de la producción cinematográfica. La mayor parte de su carrera, George trabajó de manera independiente tanto en películas como de manera personalizada para estrellas de la talla de Mary Pickford, pero quizás su mayor aporte fue establecer toda una dinastía de maquilladores que revolucionarían este arte en los años siguientes.

La segunda generación de Westmore, Perc, Ern, Monte, Wally, Bud y Frank, todos hijos de George, dominó el arte del maquillaje cinematográfico en los años 30s y 40s (se dice que el 80% de las películas producidas en Hollywood durante esas décadas tenía el apellido Westmore en sus créditos). Wally dirigió por varios años el departamento de maquillaje de Paramount, siendo su trabajo más famoso el maquillaje de la película “Dr. Jekyll and Mr. Hyde” (1931).  Para lograrlo, Wally utilizó maquillaje de distintos colores de acuerdo a los pasos de la transformación del personaje y luego durante la filmación se utilizaron filtros de color para las cámaras en la misma secuencia de color en la que se hizo el maquillaje.

Bud Westmore, por su parte, fue el director del departamento de maquillaje de Universal durante toda su carrera y tiene entre sus créditos haber creado, junto con un grupo de artistas, el monstruo protagonista de “Creature from the Black Lagoon” (1936), el cual estaba inspirado en la idea de una rana gigante y cuya producción, que lo convirtió en una de las criaturas más costosas, incluyó construir una cola mecánica, elaborar garras y hacer una máscara de látex con lentes amarillos.

Tanto “Creature from the Black Lagoon” como “Dr. Jekyll and Mr. Hyde”, “The Phantom of the Opera” y “The Hunchback of Notre Dame” hicieron parte de una serie de filmes producidos por Universal Studios llamada Universal Monsters. Esta serie, realizada entre 1923 y 1960, fue fundamental para que el maquillaje se volviera protagonista en la producción cinematográfica, pues se encargaron de traer a la vida a las ahora icónicas imágenes de personajes como el Hombre Lobo y Drácula. Pero el maquillaje de monstruos, aunque el más vistoso, no fue el único que empezó a ser más y más importante.

Al igual que Wally y Bud, su hermano Perc Westmore dirigó un departamento de maquillaje de otro de los grandes estudios: Warner Brothers. Entre las películas en las que trabajó, se encuentran “Casablanca” (1942) y “The Treasure of the Sierra Madre” (1948). Su contribución más grande fue la invención de la hair lace wig (peluca de encaje), la cual se adhiere temporalmente a la línea donde comienza el cabello de modo que se ve natural y al tiempo hay poca posibilidad de que se caiga. Este invento se popularizó por fuera del mundo cinematográfico y hoy en día tiene un uso extensivo.

El último de los Westmore en dirigir el departamento de maquillaje de uno de los grandes estudios fue Ern, quien trabajó en RKO durante gran parte de su carrera y tiene el honor de ser el único de sus hermanos en ser reconocido por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMPAS), recibiendo un Oscar Especial por su trabajo en “Cimarron”, el primer maquillador en recibir este tipo de reconocimiento.

Por otro lado, Monty y Frank, aunque no lograron cargos de poder en ninguno de los grandes estudios, contribuyeron también a la historia del maquillaje cinematográfico. Monty fue el maquillador personal del diseñador de modas Valentino durante muchos años, creando el look característico de una de las estrellas más importantes de la época, además de ser el encargado del maquillaje de “Gone with the Wind” (1939), mientras que Frank se destacó por ser el inventor de la técnica de pintura con spray, la cual desarrolló en su trabajo en “The Ten Commandments” (1956) para resolver el problema de tener que maquillar a cientos de extras cada día.

Junto a los Westmore, por esa época también se destacaron Jack Pierce y Jack Dawn. Pierce fue el primer jefe del departamento de maquillaje de los estudios RKO; junto al director James Whale creó el maquillaje del actor Colin Clive para “Frankenstein” (también de Universal Monsters), creando así la imagen más popular de la bestia creada por el científico loco.

Por otro lado, Jack Dawn fue durante muchos años la cabeza del departamento de maquillaje de MGM. Durante su carrera, Dawn se dedicó a experimentar con nuevos materiales y fórmulas con el fin de hacer más creíble el maquillaje sin sacrificar la comodidad del actor. Estos experimentos lo llevaron a crear una nueva resina llamada vinylite, aplicable en la cara de los actores, y con la que logró que los personajes de “The Good Earth” (1937) parecieran chinos aunque fueran interpretados por estadounidenses. Su trabajo más famoso y trascendental fue el que realizó en “The Wizard Of Oz”, en donde estuvo encargado de los personajes principales, incluyendo la pintura verde de la malvada bruja del oeste.

Tras la era dorada de Hollywood en los 30s y 40s, otros maquilladores se han convertido en protagonistas de sus películas. John Chambers, por ejemplo, saltó a la fama con su trabajo en la serie “Star Trek”, para la cual inventó las famosas orejas puntiagudas, pero fue el maquillaje de “Planet of the Apes” (1968) el que lo hizo merecedor de un Oscar especial. En esta película, Chambers utilizó maquillaje prostético que se demoraba horas en aplicar a los actores para crear unos simios muy realistas.

El maquillaje prostético consiste en la creación de prótesis, generalmente de silicona o látex, con técnicas de moldeo y fundición que se ajusten al rostro y al cuerpo del actor. Uno de los maquilladores que popularizaron este tipo de maquillaje fue Dick Smith, quien promovió el uso de pequeños pedazos de látex aplicados sobre la piel en vez de una máscara completa de una sola pieza para permitir que las expresiones faciales de los actores pudieran verse. Esta técnica es la más usada hoy en día. Smith recibió este año un Oscar honorífico por su filmografía, que incluye trabajos como “El Exorcista” y “El Padrino”, en el que se encargó de envejecer a los actores.

Pero quizás el caso más revolucionario e icónico del uso de maquillaje prostético fue el realizado por Christopher Tucker en “The Elephant Man” (1980). Para llevar a la gran pantalla la vida de Joseph Merrick (una víctima del síndrome de Proteus que hacía que sus huesos crecieran anormalmente, junto con tumores en todo el cuerpo), Tucker tomó restos del cuerpo de Merrick y, con base en ellos, creó las prótesis que llevaría el actor John Hurt. El maquillaje resultante fue tan impresionante que un movimiento se gestó para que la Academia lo reconociera con un Oscar especial. Al no hacerlo, el debate fue tal que, al año siguiente, se creó en los Oscars la categoría de Mejor Maquillaje.

Desde el origen de la categoría en 1982, el líder indiscutible ha sido Rick Baker, uno de los protegidos de Dick Smith. Baker usa el maquillaje prostético para crear criaturas y monstruos, como lo hizo en “An American Werewolf in London” y “Men in Black”, pero también para cambiar la apariencia física de los actores, como en “El Profesor Chiflado” y “Ed Wood”. Suma hasta ahora once nominaciones y siete Oscars, el último de los cuales llegó este año con “The Wolfman”.

Tanto Greg Cannom como Ve Neill tienen tres Oscars de nueve y ocho nominaciones respectivamente. El primero se ha especializado en el envejecimiento (“The Curious Case of Benjamin Button”, “A Beautiful Mind”) y recibió un premio de Avance Técnico por la creación de un material de silicona para el maquillaje facial. Ve Neill, por su parte, ha trabajado últimamente en las entregas de “Piratas del Caribe”, pero en el pasado fue compañera tanto de Rick Baker como de Greg Cannom.

Hoy en día, el maquillaje sigue avanzando para hacer cada vez más verosímiles las transformaciones de los personajes. Con el avance de las imágenes generadas por computador, los maquilladores han empezado a trabajar en conjunto con la tecnología informática en películas como las de la saga de “Harry Potter”, donde Ralph Fiennes se transformó en el villano Lord Voldemort gracias al maquillaje pero perdió su nariz con efectos de computador.

¿Cuáles películas y personajes recuerdan ustedes especialmente por su maquillaje?

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