Qué bueno, qué rico, qué lindo ¡Cannes latino!

Han pasado 50 años desde que una película latinoamericana ganó por última vez la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes. La cinta brasileña “O Pagador de Promessas”, del director Anselmo Duarte, es la más reciente de una corta lista de películas de este lado del planeta que han logrado cautivar al exigente jurado de este festival. Este año la presencia latina es de nuevo escasa en Cannes y seguramente pasará un año más sin que la Palma de Oro llegue a nuestro continente, pero vale la pena resaltar a aquellos que lograrán llegar a la Croisette.

Competencia

La poca presencia de cine latinoamericano en esta edición del festival de Cannes se hace más notoria en la competencia principal del festival, en donde solo dos películas con una conexión latinoamericana compiten.

“On the Road” es un filme estadounidense dirigido por el brasilero Walter Selles y uno de los estrenos más esperados del festival. Adaptado de una de las novelas estadounidenses más representativas del siglo XX (de Jack Kerouac), esta película cuenta la historia de un grupo de amigos que se embarca en un viaje de autodescubrimiento a través de Estados Unidos.

“Post Tenebras Lux”, por su parte, es una coproducción entre Inglaterra, Holanda y México dirigida por el mexicano Carlos Reygadas. Poco se sabe de esta película, la cual es descrita por su director como una pintura impresionista donde la razón tiene poca cabida. Ninguna de las dos parte como favorita para conseguir el premio mayor del festival, pero en Cannes siempre hay lugar para sorpresas.

Un Certain Regard

En la segunda competencia del festival (Un Certain Regard), la historia del cine latinoamericano ha sido aún menos gloriosa que en la competencia principal. En 14 años de existencia de esta sección, ninguna cinta de origen latinoamericano se ha ganado el premio más importante de la competencia. Este año son tres películas provenientes de México, Colombia y Argentina las que representan al cine latinoamericano.

De Argentina llega “Elefante Blanco”, dirigida por la estrella en ascenso del cine argentino Pablo Trapero. Protagonizada por Ricardo Darin (El Secreto de sus Ojos) y Martina Gusmán (Carancho), el filme sigue a un par de sacerdotes que realizan su labor pastoral en una de las villas más pobres de Buenos Aires mientras se cuestionan sobre la verdadera misión de la iglesia católica. Con siete películas dirigidas, Trapero se ha convertido en referente del cine argentino con producciones como “El Bonaerense” y “Familia Rodante”. Esta es la segunda vez que compite en Cannes después que lo hiciera en 2010 con “Carancho” en esta misma categoría.

Desde el otro extremo de Latinoamérica llega la mexicana “Después de Lucia”, el segundo largometraje de Michel Franco, sobre un padre que, junto a su hija, trata de dejar atrás el fallecimiento de su esposa. Aunque nuevo en la escena del cine mexicano, Franco ha logrado que sus dos largometrajes lleguen a Cannes después de que “Daniel y Ana” compitiera también en Un Certain Regard en 2009, llevándose muy buenas críticas de la prensa especializada.

La tercera película latinoamericana que compite en esta categoría es la colombiana “La Playa” del director debutante Juan Andrés Arango. Un joven afrocolombiano deja su pueblo en busca de su hermano y en el camino encuentra un mejor futuro en una no muy convencional forma de arte. Este es el primer largometraje de Arango y ha sido logrado en parte gracias a los subsidios creados en la última década por el gobierno del país, responsables en gran medida del resurgimiento de la industria cinematográfica. Esta es la segunda película colombiana que compite en esta categoría, después de que lo hiciera “Los Viajes del Viento” de Ciro Guerra en 2009.

Cortometrajes

Por el lado de los cortometrajes, la presencia latina es igual de escasa y sólo el corto puertorriqueño “Mi Santa Mirada” del director Álvaro Aponte-Centeno aspira al premio en esta sección. Este es el segundo cortometraje de Aponte-Centeno, en el que cuenta—en tan solo 15 minutos—la historia de Sammy, un hombre solitario envuelto en el mundo de las drogas que busca proteger a su pequeño hermano de la realidad que los rodea.

Cinéfondation

La competencia de corto y mediometrajes dedicada por el festival a los estudiantes de cine alrededor del mundo ha tenido una mayor acogida para el cine latino desde su creación en 1998. Entre los ganadores del premio principal de esta competencia se cuentan el corto brasilero “Um Sol Alaranjado” en 2002, el uruguayo “Ge & Zeta” en 2006 y el argentino “Ahora Todos Parecen Contentos” en 2007. Este año en competencia se encuentra el argentino Eduardo Williams con su corto “Pude ver un Puma” desarrollado en la UCINE de Buenos Aires.

A pesar de la poca presencia que tiene el cine latinoamericano este año en el festival de cine de Cannes, la participación de este puñado de directores seguramente les abrirá las puertas del cine internacional y seguirá el camino para lograr el reconocimiento del cine de este continente.

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