Gordo, Calvo y Bajito (2012): Reseña

Un pintoresco título para una pintoresca película. El primer largometraje de Carlos Osuna es una pequeña y sencilla historia que se ve amplificada por los métodos usados para contarla: en quizás el primer intento de un filme colombiano en usar extensivamente la rotoscopia—dibujo cuadro a cuadro sobre una grabación con actores reales—Osuna mezcla la simpleza visual de sus trazos con lo extraño de sus entornos y una música juguetona para traer a la vida un universo de personajes que adquieren vida propia alrededor de Antonio Farfán, un funcionario de una notaría que no está satisfecho con su vida.

“Gordo, Calvo y Bajito” sigue a Farfán mientras una serie de cambios empiezan a revolcar su monótona vida y a mostrarle que es capaz de lograr más de lo que tiene. En la notaría en la que trabaja, una restructuración se propone purgar la corrupción de los funcionarios; un joven extrovertido lo invita en la calle a tomar lecciones gratuitas para dejar de ser tímido; por primera vez se niega a prestarle plata a su hermano; un vecino anciano con ciertas perturbaciones mentales lo recibe como su amigo; su nuevo jefe es para él mucho más accesible que el anterior; y una nueva mujer llega a trabajar en el escritorio de en frente.

En muchos aspectos, “Gordo, Calvo y Bajito” parecería una típica historia inspiradora de superación personal en la que el protagonista tímido halla su voz (The King’s Speech). Pero el guión se encarga de que, al igual que la vida del protagonista, las cosas no sean tan monótonas. El (buen) humor está siempre presente y en asuntos como el grupo de superación personal, el filme no se toma a sí mismo muy en serio en ningún momento.

En la parte técnica, Osuna hace ciertas elecciones que le dan un toque de originalidad al filme: los bordes con los que están dibujados los personajes están en constante movimiento y los rasgos de sus caras poco definidos; los fondos, a diferencia de los personajes, son imágenes reales y borrosas, y cambian a colores cuando el protagonista experimenta emociones fuertes. Todo esto acentúa la particularidad de un gordo, calvo y bajito que se siente excluido, pero también el constante cambio que está ocurriendo en su vida.

Y aunque algunos detalles podrían mejorarse—las voces de los personajes a veces se esconden tras la música, por ejemplo—y la técnica de animación pueda no agradar del todo a algunos—las imágenes no se mueven con fluidez debido a que no hay tantos cuadros por segundo, aunque el ojo se acostumbra después de unos minutos—, el núcleo de todo filme debe ser su historia y, en ese departamento, “Gordo, Calvo y Bajito” es un esfuerzo sólido.

Puntaje: 8/10

Extra: La música del filme se integra a la perfección con lo que sucede. Puede escucharse aquí.

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