La Playa D.C. (2012): Reseña

Tomás es un joven afrocolombiano que ha sido desplazado del Pacífico con sus dos hermanos y su madre después del asesinato de su padre. Llegar a la capital ha cambiado todo para su familia y, cuando su hermano pequeño, adicto a la droga, desaparece en medio de amenazas contra su vida, Tomás decide abandonar su hogar en su búsqueda. Aquí comienza un espinoso camino que le permitirá descubrirse a sí mismo en medio de una realidad que intenta constantemente mantenerlo en el abismo.

Su madre, en la zaga de su nuevo esposo, debe aceptar que sus hijos abandonen una casa donde no pueden lidiar con su padrastro. Ahora en la calle, Tomás se reencuentra con su hermano mayor que acaba de ser deportado de EEUU pero que está planeando de una vez su retorno, con la intención de llevarse con él a su hermano. Entre la promesa de un mejor futuro en “el Norte” y la búsqueda constante de su hermano menor en las calles de una incierta Bogotá, vamos descubriendo a Tomás, que se va configurando como un poco común héroe en la cinematografía colombiana.

Tomás se presenta como un joven callado, pensativo y algo tímido, características que desconciertan al estar rodeado de personas tan distintas a él pero que le permiten así mismo establecer su identidad frente a ellos, así no sea consciente de que lo está haciendo. Tratando de encontrar a su hermano para sacarlo del “vicio” y buscando los medios para conseguir el dinero que necesita para poder viajar, Tomás rápidamente aprende a usar su vena artística como peluquero, creando dibujos en las cabezas de las personas.

Con el recuerdo de su natal Buenaventura presente en todo momento, Tomás trata de encontrar en una caótica ciudad un camino para seguir, así a veces parezca que las circunstancias lo apremian irremediablemente y no puede dar más. En un limbo entre un pasado que añora pero que sabe que debe dejar atrás y un futuro que intenta crearse para él mismo se mueve la historia del joven que es obligado a crecer y madurar por sí solo.

La cámara en “La Playa D.C.” persigue insistentemente a su protagonista en medio de los tumultos de una ciudad que se siente asfixiante, pero nunca pierde de foco a Tomás, mientras las personas que se acumulan a su alrededor se ven borrosas, una elección que parece tener que ver tanto con la idea de que las multitudes citadinas son una densa masa entre la cual Tomás debe saber moverse, como con el hecho de que la película fue grabada en la calle, con la gente muchas veces mirando al lente, dándole al filme un aire a documental por el constante rompimiento de la “cuarta pared”.

A pesar de todas sus virtudes, “La Playa D.C.” no termina de convencer del todo. Algunas historias se sienten poco desarrolladas y no son claros sus propósitos, como el vínculo afectivo que se establece entre Tomás y una joven del centro comercial en el que trabaja. Y aunque el personaje de Tomás brilla, aquellos a su alrededor nunca llegan a adquirir la misma complejidad.

“La Playa D.C.” es una historia de madurez, de cómo los eventos en la vida de una persona pueden moldear su futuro y su personalidad, pero también de cómo se puede mantener la integridad en medio de la desolación, de cómo puede una persona blindarse contra los infortunios y encontrar la manera más sensata de avanzar y mantenerse a flote, y en eso consiste el heroísmo de Tomás, un heroísmo anónimo y a escala diminuta, pero no por eso menos importante o menos necesario.

Calificación: 7/10

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