A Royal Affair (2012): Reseña

El siglo XVIII, el Siglo de las Luces, está en furor y, mientras a través de Europa los pensadores de la Ilustración han reivindicado la razón humana, buscando reformas que defiendan la libertad del pueblo, la nobleza, en compañía de la Iglesia, sigue en el poder mediante la opresión. Pero en Dinamarca todo está a punto de cambiar, cuando Caroline, una joven princesa inglesa sea enviada a Dinamarca para convertirse en la reina del rey Christian VII, casi igual de joven a ella pero inundado de una vena artística y problemas mentales que intentará controlar Struensse, su doctor personal.

Enfrentada a un rey a quien no entiende y alejado de lo que esperaba, Caroline se ve resignada a cumplir con la que piensa es su única obligación como reina: dejar descendencia. Pero cuando Struensse llega a acompañar al rey, la reina encuentra en el doctor alguien con quién discutir las ideas de los autores de la Ilustración, y poco a poco la relación entre ambos y con el rey se hace más compleja, involucra más sentimientos, y a la vez se hace más relevante para el destino del pueblo danés.

Basada en la historia real de Dinamarca, y aparentemente ciñéndose con rigor a los hechos históricos, la danesa “A Royal Affair” es una hábil mezcla entre drama personal y drama histórico que demuestra que en la historia de la humanidad han sido tan importantes los grandes sucesos como los pequeños detalles.

“A Royal Affair” es la película elegida para representar a Dinamarca en los Oscars 2013.

“A Royal Affair” sigue en la tradición de los dramas de época que técnicamente resaltan por el hecho de recrear adecuadamente la época que representan, pero destaca entre todos, en particular, por su dirección de fotografía, que destaca a la perfección tanto los amplios paisajes daneses como los lujuriosos interiores de las mansiones de la nobleza y la oscuridad que apremia a un pueblo abandonado por la realeza.

Aunque la historia de “A Royal Affair” es lo suficientemente interesante y sorprendente para mantener la atención, sin embargo, se alarga hacia al final, en parte por el hecho de que las actuaciones y la química que debería haber entre Alicia Vikander y Mads Mikkelsen (la reina y el doctor) palidecen cada vez que sale en escena un brillante Mikkel Boe Følsgaard (el rey), quien le da vida a un complejo y llamativo personaje, ganando uno de los dos merecidos Osos de Plata del filme en el más reciente Festival de Berlín (Mejor Actor y Mejor Guión).

“A Royal Affair” será sin duda una experiencia muy satisfactoria para los adeptos a los dramas de época, aunque para el resto de nosotros puede no ser más que una muy buena lección de historia con sentimiento.

Calificación: 8/10

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