Only Lovers Left Alive (2013): Reseña

Only Lovers Left Alive Poster

En un barrio abandonado de Detroit, un hombre aficionado a los instrumentos musicales tiene una particularidad solicitud a su proveedor de rarezas: una bala hecha de la madera más dura. Al otro lado del mundo, en Tánger, Marruecos, una mujer se reúne con un enigmático anciano que la provee de un líquido “del bueno”, del más puro. Él es Adán, ella es Eva, y llevan miles de años sobre la Tierra, sobreviviendo a punta de sangre humana, con sus colmillos afilados y una aversión hacia la luz del día.

La más reciente película de Jim Jarmusch pone en escena, quizás de manera más explícita que nunca, sus preocupaciones y decepciones con la vida. Su versión del cine de vampiros comparte poco con otras películas del género que tanto furor ha causado recientemente, y el “vampirismo” sirve sólo como una excusa para permitir existir y darle peso a las palabras de  unos personajes que, por el hecho de haber vivido la historia de la humanidad, tienen mucho que decir y opinar sobre el estado actual del mundo.

De la historia de “Only Lovers Left Alive” no hay mucho que decir. La concatenación de sucesos en la que se ven envueltos los personajes sólo está ahí para que entendamos la manera en que piensan y sienten. Para los Adán y Eva de Jarmusch, los humanos no son humanos sino “zombies”, manipulados con facilidad, violentos, impulsivos y sobre todo negligentes.

Miles de años de guerras, controversias, asesinatos y censuras deberían habernos enseñado algo, piensa Adán, pero no lo han hecho. Los gobiernos como culpables por acción y los zombies como culpables por omisión se han encargado, no de que haya una degradación de la sociedad, porque siempre ha estado degradada, sino de mantener el vicioso estado de las cosas. El hecho de creernos superiores a la naturaleza, a pesar de que somos unos animales más en el mundo (una idea ejemplificada con perfección en la memorable toma final), está jugando en últimas en nuestra contra. Eva le da la razón, pero le recuerda que no es la primera vez que lo sobrecoge una crisis existencialista, y que hay motivos para vivir.

El motivo para vivir de Adán y de Eva, donde el cinismo encuentra por fin un descanso, es el arte. En una hipnótica secuencia en Tánger protagonizada por una talentosa cantante libanesa, está el único destello luminoso a la lúgubre atmósfera que con tanto talento Jarmusch moldea durante todo el largometraje. Existir, parece decir Jarmusch, vale la pena por esos íntimos momentos de conexión humana gracias al arte, esos momentos que existen a pesar del mundo, escondidos a él. Y es esta idea la que parece darle una razón de ser a “Only Lovers Left Alive”, y a la filmografía de Jim Jarmusch en general. Jarmusch nos está diciendo por qué hace lo que hace, y en este sentido ésta es una película en extremo personal.

Calificación: 8.5/10

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