La historia de Colombia en el festival de Cannes

Hace unos días, la Embajada de Francia en Colombia celebraba que el país latinoamericano fuera el quinto país mejor representado en el festival de Cannes de este año, después de los esperados Francia, EEUU, Japón e Italia. No es para menos. La hazaña de este año para los cineastas colombianos es verdaderamente histórica y es síntoma de una tendencia que se ha afianzado en los últimos años, hacia el reconocimiento internacional del cine colombiano.

De los 70s a los 90s

La fundación del festival de Cannes se remonta a 1946, pero tuvieron que pasar treinta y dos años para que una película colombiana fuera por primera vez tenida en cuenta allí. Considerado hoy en día un pilar del cine documental colombiano, “Gamín” de Ciro Durán contaba con impactantes imágenes las vidas de los niños habitantes de las calles de Bogotá. “Gamín” fue presentada en la Quincena de Realizadores, una sección paralela e independiente a la selección oficial de Cannes, pero no menos reconocida y prestigiosa.

“Cóndores No Entierran Todos los Días”

La Quincena de Realizadores surgió en 1969, un año después de que la edición 21 del festival de Cannes fuera interrumpido y cancelado por la serie de protestas de Mayo del 68. La Quincena surgió de una asociación de directores de cine franceses que buscaban una mayor libertad que la ofrecida, en ese entonces, por la selección oficial del festival, que sólo recibía películas de agencias de exportación de cine. En la Quincena, cualquier director de cualquier parte del mundo podía enviar su película a consideración. En 1978, el festival crearía la sección oficial Un Certain Regard (Una Cierta Mirada) en respuesta a la Quincena, a donde migraban cada vez más los autores más radicales e independientes del cine.

Fue a Un Certain Regard a donde llegó por segunda vez el cine colombiano a Cannes, esta vez de la mano de un director colombo-belga. “Cóndores No Entierran Todos los Días”, de Francisco Norden, una adaptación de la más reconocida novela de Gustavo Álvarez Gardeazabal sobre la violencia bipartidista a mediados del siglo XX, fue estrenada en 1984, y pasaría a convertirse en un clásico del cine colombiano.

Tan sólo dos años después, Colombia tuvo su debut en otra sección paralela a Cannes con “San Antoñito”, una comedia dirigida por el reconocido actor Pepe Sánchez y basada en el cuento homónimo de Tomás Carrasquilla que fue seleccionada en la Semana de la Crítica.

La Semana de la Crítica, como la Quincena, no hace parte de la selección oficial del festival de Cannes pero, como la Quincena, comparte su prestigio. Su historia empezó en 1962, cuando la asociación francesa de críticos decidió presentar una selección paralela al festival, pequeña y finamente curada, con el objetivo de descubrir nuevos talentos que la selección oficial podría pasar por alto. La Semana de la Crítica presenta únicamente los trabajos de directores en su primera o segunda película. Directores como Alejandro González-Iñárritu, Jeff Nichols y Miranda July han sido descubiertos por esta sección.

Rodrigo D. No Futuro

“Rodrigo D. No Futuro”

El momento más importante de esta época para el cine colombiano en Cannes llegaría 4 años después de “San Antoñito”, cuando Víctor Gaviria llevó su primer largometraje, “Rodrigo D: No Futuro” directamente a la Competencia oficial, el espacio más importante de Cannes, donde veinte películas se disputan la Palma de Oro. El estilo anárquico de Gaviria, usando actores naturales en medio de una Medellín violenta, captó la atención de un festival que buscaba cada vez más adelantarse a su tiempo.

Gaviria repetiría la hazaña en 1998, con su obra cumbre “La Vendedora de Rosas”. El filme, con un estilo similar al de “Rodrigo D”, e inspirado en el cuento “La Pequeña Cerillera” de Hans Christian Andersen, fue a la vez aclamado y rechazado, pero puso a Colombia en la discusión del cine internacional y tuvo un exitoso paso por distintos festivales en el mundo. Las dos películas de Gaviria permanecen como las únicas colombianas que han participado hasta ahora en la Competencia oficial.

Entre hazaña y hazaña de Gaviria, Colombia volvería a la Quincena de Realizadores en 1996 con “Edipo Alcalde”, de Jorge Alí Triana. El guión, que reinterpreta en el contexto colombiano el clásico mito griego, fue escrito por Stella Malagón y Gabriel García Márquez.

Del 2000 hasta hoy

Sería precisamente el hijo del Nobel quien haría volver a Colombia a Cannes a la vuelta del milenio. En 1998, Un Certain Regard introdujo un jurado para entregar el premio oficial de una sección que hasta ese entonces había sido no-competitiva, como la Quincena. En 2000, ese premio se lo llevó “Things You Can Tell Just By Looking At Her”, de García, quien se introdujo a la vida de cinco mujeres y se convirtió en una promesa del cine independiente en EEUU.

Ese triunfo, sin embargo, fue para una película estadounidense dirigida por un colombiano. El cine colombiano no volvería a la Croisette (la vía principal de Cannes) sino hasta 2007, paradójicamente bajo el mando de un director de origen griego. La Quincena recibió el debut cinematográfico de Spiros Stathoulopoulos con “PVC-1”, un experimento en una sola toma contando la infame historia real de una mujer con una bomba aferrada a su cuello. El debut de Stathoulopoulos en Cannes le abriría las puertas en Berlín, donde competiría por el Oso de Oro en 2012.

“Los Viajes del Viento”

2009 marcaría un récord para el país, con dos películas representándolo en Cannes. En la Semana de la Crítica, una poco recordada “1989”, ópera prima del bogotano Camilo Matiz, protagonizada por Vincent Gallo, se exhibió como filme de clausura junto con “La Baie du Renard”, de Grégoire Colin. Paralelamente, el segundo largometraje de Ciro Guerra, “Los Viajes del Viento”, se estrenaba en Un Certain Regard. Cinco años atrás, Guerra había pasado exitosamente por distintos festivales con “La Sombra del Caminante”. Esta vez, la historia de un juglar que debe llevar su acordeón a su maestro en el Caribe colombiano le valió elogios en Cannes, especialmente por su fotografía.

La nueva década marcaría–y marca aún–un innegable boom del cine colombiano. Mientras los 70s vieron una película colombiana llegar a Cannes, en los 80s fueron dos, en los 90s tres y en los 00s tres. En la década en curso ya son siete los largometrajes que han ido o irán en las próximas semanas a Cannes.

cine colombiano en Cannes por décadas

En 2011, el turno en la Quincena de Realizadores fue para “Porfirio”, el debut en la ficción de Alejandro Landes. Como Stathoulopoulos en “PVC-1”, Landes tomó un suceso impactante de la realidad nacional para convertirlo en película, pero fue más allá y consiguió al protagonista real de la historia para protagonizar el filme, obteniendo una especie de pseudo-documental sobre un hombre discapacitado que secuestra un avión para llamar la atención del gobierno. Con “Los Viajes del Viento” y “Porfirio” empezó a figurar el cine colombiano en las publicaciones internacionales como Variety, The Guardian y The Hollywood Reporter, que emppiezan a reseñarlas para sus lectores.

Tan sólo un año después, Colombia repetiría el logro de 2009: llevar dos películas a Cannes.En la Quincena hizo presencia con “La Sirga”, la historia de una joven desplazada que llega a la casa de su tío, el último familiar que le queda, para ayudarle a restaurar su posada destartalada, mientras que en Un Certain Regard se exhibió “La Playa D.C.” (ver reseña), sobre un joven afrocolombiano del Pacífico que llega a Bogotá desplazado, descubriéndose a sí mismo tras abandonar su hogar.

El año pasado, el momento más importante para el cine colombiano en Cannes, y quizás uno de los más importantes en su historia, llegaría. Mientras Colombia retornaba a la Semana de la Crítica con “Gente de Bien” (estreno: mayo 28), un drama realista sobre las diferencias de clase, Simón Mesa Soto hacía historia en la selección oficial de cortometrajes con “Leidi”, una historia contada en 16 minutos sobre una joven buscando al papá de su hijo por todo su barrio. “Leidi” se llevó la Palma de Oro de cortometrajes, una sección a la que Colombia había ido solo 3 veces, en 1964, 1968 y 1977, todas con cortos de Francisco Norden.

“El Abrazo de la Serpiente”

Quizás fue el espaldarazo de “Leidi” lo que el cine colombiano necesitaba para dispararse; quizás sea el resultado de un esfuerzo consciente en el país por producir cada año más y más películas; seguramente es una mezcla de ambos. Lo que es seguro es que 2015 marca un año histórico para el cine colombiano en Cannes, con tres largometrajes en tres secciones distintas del festival.

Este año, Colombia tendrá en la Semana de la Crítica a “La Tierra y la Sombra”, en la Quincena de Realizadores a “El Abrazo de la Serpiente” (estreno: mayo 21) y en Un Certain Regard a “Alias María”, que ya fungió como película inaugural del Festival de Cine de Cartagena. Un nuevo récord para el país, y un récord que, como todos, está hecho para romperse.

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