Amy (2015): Reseña

La noche del 10 de febrero de 2008, el mundo observó a una emocionada Amy Winehouse recibiendo el Grammy a la Mejor Grabación del Año por “Rehab”. Winehouse acababa de interpretar dos canciones en vivo vía satélite desde Londres, donde tuvo que permanecer después de que su visa fuera rechazada por el gobierno estadounidense, al estar en medio de un proceso de rehabilitación. En “Amy”, el documental de Asif Kapadia, la despreocupada sorpresa y alegría que la cantante parecía exhibir adquieren un tono oscuro cuando nos enteramos, detrás de escenas, de lo que Winehouse estaba pensando en realidad esa noche. Es un punto de no retorno, y marca, más que ningún otro, un quiebre en la vida de Winehouse, en donde parece existir un fatídico destino que la llevaría a la muerte a mediados de 2011.

Amy

Así presenta Kapadia la vida de Amy, fracturada en dos por el monstruo de la fama, pero permeada siempre por la depresión, los psicoactivos y una angustiante vulnerabilidad. En la primera parte, Amy es una joven británica marcada por el divorcio de sus padres, con problemas de bulimia, con deseos de independencia y, sobre todo, con una prodigiosa voz. Acompañada de sus amigos de adolescencia, se embarca en la búsqueda de una carrera como cantante de jazz.

En la segunda parte, Winehouse se convierte en un fenómeno, primero en el Reino Unido y después en todo el mundo, de la noche a la mañana. Su voz no es sólo prodigiosa, es inigualable. Y la fama viene acompañada de malas decisiones, una relación tormentosa, abuso de drogas y el nacimiento de un clásico, el álbum “Back to Black”.

Es en la primera parte donde “Amy” brilla más. A pesar de haberse embarcado en la realización del documental solo unos pocos años después de la muerte de Winehouse, Kapadia y su equipo logran recuperar y exponer una buena cantidad, muy bien seleccionada, de momentos en la vida de Winehouse pre-fama, que muestran el perfil de lo que una de sus amigas llama “la verdadera Amy”. Kapadia, además, permite a los entrevistados hablar sin necesidad de narraciones y sin mostrar sus caras, una elección que pone el foco únicamente sobre Winehouse.

Amy Winehouse

En la segunda parte, el documental se torna más turbio. Lo que vemos ya no es producto de los archivos personales y familiares de los allegados de Winehouse; ahora son programas de TV, grabaciones de paparazzi, fotos desprevenidas, una Amy cubierta con vendajes ensangrentados después de un altercado en un hotel, otra Amy exhibiendo los efectos de la cocaína en pleno escenario. Es la Amy que todos vimos, y el documental se preocupa por mostrar la escala de la exposición y la burla mediática a la que se vio sometida Winehouse, aunque, ahora sin acceso a sus archivos personales, desconocemos su reacción ante ellos.

Es un punto incómodamente paradójico en la película por el que Kapadia no se preocupa: sin duda hace una crítica al circo mediático, pero si este no hubiera existido, ¿existiría su documental? El cuestionamiento a los comediantes que tomaron la figura pública de Winehouse como comidilla para sus chistes, por otra parte, parece muy simplista, más en tiempos post-Charlie Hebdo, cuando tanto se ha discutido acerca de la conveniencia y la naturaleza de los límites para el humor.

amy

“Amy” enflaquece en los momentos en que cae en la fácil victimización de su sujeto. Winehouse, como nos muestran algunas escenas reveladores, era una persona inmensamente compleja. De no ser así, no tendríamos la obra musical que nos dejó. Kapadia logra, en este punto, darle una nueva dimensión a la música de Winehouse, y hacernos re-apreciarla no desde su voz o sus melodías, sino desde su escritura. “Amy” resalta, como ningún otro elemento, las letras de Winehouse, y su inmenso talento como compositora.

Es en este punto donde “Amy” excede todas las expectativas, y donde se convierte en un documental imperdible para quienes disfrutamos de su música y para quienes son relativamente nuevos en el asunto. Es imposible no tener un sentimiento de posibilidad perdida ante una breve secuencia hacia el final mostrando lo que Winehouse tenía planeado musicalmente a futuro. “Amy”, al final, funciona como un in memoriam bien realizado, pero no hay mejor manera de rendirle homenaje a Winehouse que apreciando su música.

Calificación: 7/10

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s