Latinoamérica en los Oscars: Una agitada historia

Con la nominación recibida hace unos días por la producción colombiana “El abrazo de la serpiente” en la categoría de Mejor Película en Lengua Extranjera en los Oscars, el cine latinoamericano suma ya 26 nominaciones, de las cuales solo dos han terminado en una victoria. A pesar de que estos números pueden verse como un gran reconocimiento para la industria de este continente, palidecen cuando se tiene en cuenta que países como Francia e Italia superan ampliamente, cada uno, el número de nominaciones recibidas por los países latinoamericanos en conjunto.

"El Abrazo de la Serpiente"

“El abrazo de la serpiente”

El Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera es uno de los galardones cinematográficos de mayor reconocimiento internacional. Creado en 1947 como un premio especial que buscaba reconocer las producciones extranjeras estrenadas en Estados Unidos, ha evolucionado hasta convertirse en una competencia internacional en la que participan cada año más de 80 países de alrededor del mundo. La larga historia de esta categoría está plagada de cambios y ajustes en las reglas para hacerla más global y representativa de todo el cine mundial, pero aún persisten críticas hacia un marcado eurocentrismo. Más allá de los problemas que tenga, no hay duda de que una nominación implica un gran impulso internacional para cualquier producción y para la industria cinematográfica del país que representa.

Esta es la historia de Latinoamérica con el Oscar:

Los triunfos argentinos

Con una de las industrias más grandes del continente, no es nada sorprendente que Argentina sea el país latinoamericano más exitoso en la historia de esta categoría. La historia de sus siete nominaciones y dos victorias empieza en 1975 con “La Tregua” del director Sergio Renán, basada en la novela de Mario Benedetti del mismo nombre. Mientras “The Godfather II” se llevaba la mayoría de los premios principales, “La Tregua” era derrotada por “Amacord”, la última producción del italiano Federico Fellini.

Tuvieron que pasar 10 años para que “Camila”, de María Luisa Bemberg, volviera a llevar al cine argentino a los Oscars. Esta película de época cuenta la historia de una joven de alta sociedad que fue fusilada al comprobarse su relación amorosa con un sacerdote. “Camila” fue derrota por la producción suiza “Dangerous Moves”, el primero de los dos Oscars recibidos por el país alpino.

"La Historia Oficial"

“La Historia Oficial”

Fue un año después, en 1986, cuando llegaría el primer gran triunfo del cine latinoamericano en esta categoría. Luis Puenzo daba a conocer los casos de desapariciones forzadas y robos de niños durante la última dictadura argentina con “La historia oficial”.  Esta película se convirtió en favorita de la crítica estadounidense, llevándose los prestigiosos premios de las asociaciones de Nueva York y Los Ángeles, lo que la puso como gran favorita para llevarse el Oscar. Junto a “La Historia Oficial” competían películas de Alemania (Angry Harvest), Hungría (Colonel Redl), Francia (Three Men and a Cradle) y la ganadora de la Palma de Oro, la croata “When Father Was Away on Business”. En la noche de los Oscars, fueron Norma Aleandro y Jack Valenti los encargados de anunciar que la ganadora era la representante argentina. Un emocionado Puenzo recordaba que exactamente 10 años atrás había iniciado el desastroso golpe militar en su país. Ese mismo año, el documental “Las Madres de la Plaza de Mayo” competía por el Oscar a Mejor Documental, siendo hasta el momento la única producción argentina reconocida en esa categoría.

Doce años después, en 1998, una producción argentina logró volver a entrar en el grupo de nominadas a Mejor Película en Lengua Extranjera: “Tango, no me dejes nunca” del director español Carlos Saura, la historia de un director de teatro que encuentra una nueva vida al montar un espectáculo de tango. Esta película es considerada la segunda entrega de la trilogía de música urbana de Saura, junto a “Flamenco” y “Fados”. “Tango, no me dejes nunca” fue nominada junto a la brasilera “Central do Brasil”, siendo la segunda vez que dos películas latinoamericanas competían juntas en esta categoría (la primera vez fue en 1963, con Brasil y México). Sin embargo, ninguna de las dos pudo hacer nada en contra de la italiana “Life is Beautiful” gran favorita del público y la crítica internacional.

"El Hijo de la Novia"

“El hijo de la novia”

Tan sólo cuatro años después, en 2002, “El Hijo de la Novia” de Juan José Campanella conseguiría la quinta nominación para su país. Aunque la historia de un hombre que tras su divorcio afronta una crisis de identidad había cautivado a la crítica estadounidense, ese año la gran favorita para llevarse el Oscar era la francesa “Amélie”. Con cinco nominaciones, parecía casi imposible que “Amélie” no ganara el premio a Mejor Película en Lengua Extranjera pero, en una de las más grandes sorpresas en la historia de la categoría, la ganadora fue la bosnia “No Man´s Land”.

Otra grande sorpresa llegaría tan sólo 8 años después, la segunda victoria argentina en esta categoría. En 2010, Campanella volvía a representar a su país con el thriller “El Secreto de sus Ojos”. Ese año, las nominadas al Oscar incluían a la alemana “The White Ribbon” y la francesa “A Prophet”, ganadoras respectivamente de la Palma de Oro y el Gran Premio del Festival de Cine de Cannes. También estaba en competencia la peruana “La teta asustada”, ganadora del Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín. El grupo de cinco nominadas era completado por la israelí “Ajami”, que también había pasado con gran éxito por Cannes.  Para los conocedores, la gran favorita para la victoria era “The White Ribbon” con “A Prophet” pisándole los talones. Finalmente, los votantes decidieron sorprender a todos los expertos y premiar a “El Secreto de sus Ojos”, sumando un nuevo éxito para el cine argentino.

"El Secreto de sus Ojos"

“El secreto de sus ojos”

La ultima nominación argentina, llegaría en 2015 con la comedia “Relatos salvajes” de Damián Szifrón. Presentada en el Festival de Cine de Cannes, esta serie de relatos cortos sobre la naturaleza humana cautivó a la crítica y al público internacional. Esto, sumado a una fuerte campaña por parte de su productor Pedro Almodóvar, le permitió colarse en el grupo de cinco nominadas. A pesar de su éxito en taquilla, fue poco lo que “Relatos salvajes” pudo hacer en contra de la gran favorita de ese año, la polaca “Ida” que cumplió los pronósticos y se llevó el Oscar.

La espera mexicana

A pesar de que durante varias décadas fuera la industria cinematográfica más importante de Latinoamérica y que hoy en día se mantiene como la segunda en número de producciones, México sigue a la espera de su primer Oscar en esta categoría. Aún cuando la historia temprana de esta categoría coincide con la segunda mitad de la llamada época dorada del cine mexicano, no fue sino hasta los años 60s que el cine mexicano logró su primera nominación al Oscar.

Sería exactamente en 1961, con “Macario” de Roberto Gavaldón, la primera producción latinoamericana en ser nominada en esta categoría. El drama supernatural que se ha convertido en un clásico del cine azteca cuenta la historia de un hombre que se hace amigo de La Muerte. Ese mismo año, la Academia también empezaba a reconocer al cine de la leyenda sueca Ingmar Bergman, dándole su primer Oscar en esta categoría por “The Virgin Spring”. El año siguiente, la historia se repetiría con México cuando su segunda nominación por “Ánimas Trujano” fue derrotada por otra película de Bergman, “Through a Glass Darkly”. “Ánimas Trujano” de Ismael Rodríguez es una comedia sobre un hombre indígena que sueña con ser el mayordomo de su pueblo.

"Macario"

“Macario”

México lograría su tercera nominación consecutiva en 1963 con “Tlayacuan” de Luis Alcoriza. Esta comedia sobre un joven acusado del robo de una costosa perla tuvo como competencia producciones de Grecia, Italia y Francia, además de la producción brasilera “O Pagador de Promessas”, en la que sería la primera ocasión en que dos películas latinoamericanas competían por el Oscar. Finalmente, el Oscar se iría en manos de la producción francesa “Sundays and Cybele”. Esta sería la última nominación mexicana en más de una década, prueba del final de la época dorada en la cinematografía de ese país.

Pasaron 13 años para que México volviera a competir en esta categoría. En 1976, “Actas de Marusia” del director chileno Miguel Littín, basada en la novela homónima del escritor chileno Patricio Manns, en la que se muestra la masacre de mineros chilenos ocurrida en la escuela de Santa María a principios del siglo XX, consiguió una nominación. ¿Por qué representó a México una historia tan chilena? Littín se encontraba exiliado en México a causa de la dictadura militar en su país. Coincidencialmente, ese año el Oscar fue para “Dersu Uzala” de la Unión Soviética, dirigida por el japonés Akira Kurosawa.

Durante las siguientes dos décadas, el cine mexicano desaparecería de la competencia por el Oscar a Mejor Película en Lengua Extranjera, prueba de los duros momentos que pasaba su industria. Fue solo hasta principios del siglo XXI que una producción de ese país volvió a figurar en esta categoría, en lo que se conocería como el renacimiento del cine mexicano. En 2001, “Amores Perros”, ópera prima de Alejandro González Iñárritu, había tomado al mundo por sorpresa ganando el premio de la Semana de la Crítica en Cannes y recibiendo nominaciones al BAFTA, Globo de Oro y el Oscar. Esta colección de historias sobre el amor y la violencia tuvo como competencia a la producción taiwanesa “Crouching Tiger, Hidden Dragon”, una de las pocas películas que ha sido nominada tanto en esta categoría como en la de Mejor Película. Naturalmente, fue Taiwán la ganadora de este Oscar junto a los de fotografía, música original y diseño de producción.

"Amores Perros"

“Amores perros”

Pasaron dos años para que México volviera a aparecer en esta competencia con “El crimen del padre Amaro” de Carlos Carrera, película que genero varias controversias en su camino hacia los Oscars. En primer lugar, su historia en la que un sacerdote se enamora de una de sus feligreses fue blanco de las críticas de varios sectores de la iglesia católica; fue esta controversia, sin embargo, la que la catapultó a ser la película mexicana más taquillera hasta ese momento. Por otro lado, muchos críticos creían que la representante de ese país a los Oscars debía haber sido “Y tu mamá también”, de Alfonso Cuarón, que se había convertido en una favorita de la crítica internacional y parecía tener más posibilidades de llevarse la estatuilla. La Academia de Cine Mexicana decidió enviar a “El crimen del padre Amaro” consiguiendo una nueva nominación para México, mientras que “Y tu mamá también” fue nominada a Mejor Guión Original, aunque ambas películas fueron derrotadas en sus aspiraciones, la primera por la alemana “Nowhere in Africa” y la segunda por la española “Hable con ella”.

La siguiente nominación de México fue quizás su mayor oportunidad en la historia de la categoría para conseguir su primera victoria. “El laberinto del fauno” de Guillermo del Toro se había convertido en una de las producciones latinas más importantes de los últimos años. Ambientada en la España de la postguerra civil, la película sigue a una niña que descubre ser la princesa de un reino subterráneo y que, para recuperar su lugar, debe pasar varias pruebas mientras se aleja de los horrores de la realidad en la que vive. “El laberinto del fauno” consiguió 6 nominaciones, lo que la convertía en la gran favorita para llevarse el premio. No obstante, en una decisión sorpresiva, la ganadora fue la representante alemana “The Lives of Others” en lo que es considerada como una de las decisiones más sorpresivas en la historia de esta categoría. “El Laberinto del Fauno” no se iría con las manos vacías, llevándose los premios a Mejor Maquillaje, Mejor Diseño de Producción y Mejor Fotografía.

"El Laberinto de Fauno"

“El laberinto de fauno”

La última nominación mexicana hasta el momento es la recibida en 2011 por “Biutiful” de Alejandro González Iñárritu. La historia de un hombre que se enfrenta a una muerte inminente logró cautivar a la crítica estadounidense, consiguiendo incluso que su protagonista, Javier Bardem, fuera nominado a Mejor Actor. Sin embargo, nada de esto le sirvió para vencer a la gran favorita de la noche, “In a Better World”, de la directora danesa Susanne Bier.

El caso brasilero

Brasil tiene una de las industrias más grandes del continente, rival en número de producciones y taquilla a las de Argentina y México, y sus películas han disfrutado de gran éxito internacional a lo largo de la historia. Sin embargo, el cine brasilero ha sido menos exitoso en la carrera por el Oscar, por lo menos en esta categoría.

La primera nominación brasilera ocurrió en 1963 con “O Pagador de Promessas” del director Anselmo Duarte. Ganadora de la Palma de Oro y la primera película sudamericana en ser nominada al Oscar, esta es la historia de un hombre que, tras hacer una promesa a Dios para salvar a su mejor amigo, se ve envuelto en una lucha de poderes e ideales. A pesar de su éxito internacional, los votantes premiaron a la francesa “Sundays and Cybele”.

“O Pagador de Promessas”

“O Pagador de Promessas”

Las siguientes tres nominaciones brasileras no ocurrirían sino hasta mediados de los años 90s, década en la que el cine de ese país vio un renacimiento internacional. La primera de esas nominaciones ocurrió en 1996 con “O Quatrilho” de Fabio Barreto, la historia de dos parejas de inmigrantes italianos que luchan por adaptarse a su nuevo país en los albores del siglo XX. Esta producción brasilera tuvo que enfrentarse a las representantes de Italia, Argelia, Suecia y Países Bajos, siendo la ganadora la producción de ese último país, “Antonia’s Line”.

Dos años después, Brasil volvía a aparecer en el selecto club de nominados con “O Que É Isso, Companheiro?” del director Bruno Barreto. Estrenada en el Festival de Cine de Berlín, esta es una versión ficcionalizada del secuestro del embajador estadounidense en Brasil por parte de un grupo de estudiantes revolucionarios. “O Que É Isso, Companheiro?” dividió a los críticos brasileros e internacionales, por lo que su nominación al Oscar era vista como una sorpresa. Nada pudo hacer frente a la victoria de “Character” de Países Bajos.

La oportunidad más grande que ha tenido Brasil sucedió en 1999 con “Central do Brasil” de Walter Selles, ganadora del Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín, el Globo de Oro, el BAFTA, el Indie Spirit y el premio de la NBR, convirtiéndola en una de las producciones internacionales más exitosas de la década. Además de los premios recibidos por la película, su protagonista Fernanda Montenegro fue galardonada con el Oso de Plata y los premios de los críticos de Nueva York, Los Ángeles y la NBR, un recorrido que la convirtió en la única brasilera en lograr una nominación actoral en los Oscars. A pesar de todos los éxitos que había recibido previamente, “Central do Brasil” fue derrotada por “Life is Beautiful”, que se llevó dos premios más de un total de 7 nominaciones. Montenegro fue derrotada por Gwyneth Paltrow (Shakespeare in Love).

"Central do Brasil"

“Central do Brasil”

Pero más allá de sus cuatro nominaciones, el impacto más grande del cine brasilero en esta categoría está relacionado con una omisión de la Academia. En 2002, “Cidade de Deus” del director Fernando Mereilles fue seleccionada como la representante de su país en esta categoría, pero no fue incluida dentro del grupo de nominadas. El año siguiente fue estrenada en Estados Unidos, lo que la hizo elegible en las demás categorías de los Oscars y, para sorpresa de todos, consiguió cuatro nominaciones: Mejor Director, Mejor Guión Adaptado, Mejor Edición y Mejor Fotografía. La controversia generada por la omisión previa a “Cidade de Deus” impulsó a la Academia a realizar cambios en el sistema de votación de esta categoría, estableciendo un comité de expertos que junto a votantes voluntarios de la Academia elegirían nueve finalistas antes de llegar a las cinco nominadas.

Los milagros caribeños

Más allá de las nominaciones recibidas por las grandes industrias del continente, otros países de la región han tenido nominaciones sorpresivas, aunque no siempre han servido de impulso a sus industrias cinematográficas. En toda su historia, Nicaragua solo ha enviado tres películas a esta competencia, siendo nominada en 1983 con la primera de ellas. “Alsino y el cóndor”, de Miguel Littín, cuenta la historia de un niño que pierde su inocencia en medio de la guerra civil que ocurre en su país. Esta fue la segunda producción realizada durante el exilio de Littín que fue nominada al Oscar (la otra fue “Actas de Marusia”, enviada por México), lo que lo convirtió en el primer director latinoamericano en recibir dos nominaciones en esta categoría, récord que ahora comparte con el mexicano Alejandro González Iñárritu. Littín representó también a Cuba con “El Recurso del Método” y a su natal Chile con “Dawson, Isla 10”. “Alsino y el cóndor” fue derrotada por la representante española “Volver a Empezar” de José Luis Garci.

A pesar de ser considerado territorio estadounidense y de que sus habitantes son ciudadanos de ese país, Puerto Rico pudo enviar películas a esta competencia durante varios años. “Lo que le pasó a Santiago” de Jacobo Arenas fue nominada en 1990 junto a las representantes de Italia, Francia, Canadá y Dinamarca. Esta película cuenta la historia de un viudo que al conocer a una mujer mucho más joven cambia su vida para siempre. La ganadora de la noche fue la italiana “Cinema Paradiso” que ya había conseguido quedarse con el BAFTA y el Golden Globe. En 2011, la Academia tomo la decisión de no volver a permitir la participación puertorriqueña en esta categoría, obligando a que las películas de ese país compitan en las categorías generales, dejando a la isla con muy pocas posibilidades de conseguir una nueva nominación.

"Fresas y Chocolate"

“Fresas y chocolate”

La última isla del caribe que cuenta con una nominación en esta categoría es Cuba, aún cuando su participación ha sido muy esporádica debido a las tensas relaciones diplomáticas que durante décadas ha mantenido con Estados Unidos. “Fresa y Chocolate” de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabio, la historia de un artista homosexual que inicia una amistad con un joven amante de la revolución, fue galardonada con el Oso de Plata en el Festival de cine de Berlín. Junto a esta película competían producciones de Rusia, Macedonia, Taiwán y Bélgica siendo elegida ganadora la representante rusa “Burnt by the Sun”.

La descalificación uruguaya

Uno de los casos más desconcertantes en la historia latinoamericana en esta categoría sucedió en 1993 con la nominación recibida por Uruguay con “Un lugar en el mundo”. La historia de un joven que alcanza la madurez en los campos argentinos con el trasfondo de la muerte de Perón fue galardonada con la Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián y el Goya a la Mejor Película Latinoamericana. Inicialmente, Adolfo Aristarain, su director, tenía planeado que esta película representara a Argentina, pero finalmente la Academia de ese país se decantó por “El lado oscuro del corazón”. En vista de lo ocurrido, Aristarain convenció a las autoridades uruguayas de enviarla como representante de ese país. Una semana después del anuncio de las nominaciones, la Academia inició una investigación sobre la producción de la película, encontrando que la participación del personal uruguayo había sido mínima en comparación con la participación argentina. Debido a estos hallazgos, la junta de gobernadores de la Academia decidió descalificar a “Un lugar en el mundo” dejando solo cuatro nominadas en esta categoría. La ganadora de ese año fue la francesa “Indochine”.

"Un Lugar en el Mundo"

“Un lugar en el mundo”

Aristarain demandó el suceso pero un juez de Los Ángeles determinó que se habían cumplido las reglas de la competencia. Debido a esto, el reglamento de la categoría fue modificado para esclarecer los criterios para elegir a las representantes de cada país, y la bochornosa situación no se volvió a repetir. Pasaría casi una década antes de que Uruguay volviera a enviar una representante a los Oscars.

El surgimiento andino

En la última década, el cine latinoamericano ha visto el surgimiento de las industrias cinematográficas de la región andina. Colombia, Chile, Ecuador, Perú y Venezuela han ido aumentando la cantidad de películas producidas anualmente dando cabida a nuevas voces en el cine del continente e incrementando su presencia en la escena internacional.  Esta nueva tendencia se ha visto reflejada en las tres nominaciones que han recibido estos países en menos de ocho años.

El primer país andino en ser nominado al Oscar fue Perú en 2009 con “La teta asustada” de Claudia Llosa, acerca de las secuelas del conflicto interno vivido en los años 80s en ese país, y galardonada con el Oso de Oro y los premios principales en los festivales de cine de Bogotá y Guadalajara. “La teta asustada” fue una beneficiaria del cambio en el reglamento de esta categoría en 2003, permitiendo que fuera incluida en el grupo de finalistas por un comité de expertos y, finalmente, dentro de las nominadas por un grupo de votantes de la Academia. Ese año la sorpresiva ganadora del Oscar fue la argentina “El secreto de sus ojos”.

"No"

“No”

A pesar de su larga historia cinematográfica, fue tan sólo en 1990 que Chile empezó a participar de la competencia por el Oscar. Más de 20 años y 16 producciones enviadas después, la primera nominación llegó con “No” de Pablo Larraín. Ganadora del premio principal en la Quincena de Realizadores del festival de Cannes, “No” pasó exitosamente por los festivales de Telluride y Toronto, convirtiéndose en una de las producciones internacionales más comentadas de ese año. “No” narra los hechos de la creación de la campaña publicitaria realizada por la oposición en el referendo que puso fin a la dictadura militar en ese país. A pesar de ser considerada una producción que podría atraer a todo tipo de público y generar simpatía entre los votantes de la Academia, ese año todos los ojos estaban puestos sobre “Amour”, representante austriaca y ganadora de la Palma de Oro. Desde la nominación de “No”, las películas chilenas siguen dando de qué hablar en esta categoría, con muchos lamentándose las omisiones de “Gloria” y “El Club” en 2014 y 2016.

Mientras que Chile tuvo que enviar 16 películas antes de conseguir su primera nominación, Colombia tuvo que enviar 24 producciones y esperar más de tres décadas para conseguir la suya. Antes del 2016, la oportunidad más grande que había tenido este país de ser nominado ocurrió en 2004 con “María llena eres de gracia”, que fue descalificada por la Academia al considerarla una producción estadounidense. Catalina Sandino Moreno, su protagonista, fue nominada a Mejor Actriz.

Gracias a los cambios en la política nacional, el número de producciones colombianas ha crecido considerablemente, permitiendo una mayor visibilidad en el circuito de festivales internacionales. Fue precisamente en uno de eso festivales, Cannes, donde inicio su camino al Oscar “El abrazo de la serpiente” de Ciro Guerra, la historia de la búsqueda de una milenaria planta en la selva del Amazonas por dos exploradores guiados por el mismo hombres. “El abrazo” está hablada en 9 idiomas, entre ellos varias lenguas indígenas. Después de recibir el premio principal de la Quincena de Realizadores, “El abrazo” pasó victoriosa por los festivales de cine de Toronto, Lima y Mar de Plata, entre otros, culminando con una nominación al Oscar. Aunque sus posibilidades de vencer a la gran favorita, la húngara “Son of Saul” parecen pocas, esta nominación significa un nuevo rumbo para el cine colombiano.

Además de estas tres nominaciones, el cine de la región andina también fue destacado en 2015 cuando la súper producción venezolana “Libertador” quedó dentro del grupo de nueve finalistas de esta categoría. A pesar de que finalmente no se concretó su nominación, el cine venezolano dio un gran paso en internacionalización. Mientras tanto, algunos conocedores ya ponen a la venezolana “Desde allá”,  ganadora del León de Oro en el Festival de Cine de Venecia, como una de las favoritas para el Oscar en la edición del próximo año.

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