La larga noche de Francisco Sanctis (2016): Reseña

La larga noche de Francisco Sanctis

En la Buenos Aires de los 70s, Francisco Sanctis desayuna con su familia, camina al trabajo, intenta conseguir un ascenso, termina su día laboral y regresa a casa. Podría haber sido un día rutinario, pero desde el comienzo de “La larga noche de Francisco Sanctis” sentimos que hay algo podrido en alguna parte y que es cuestión de esperar a que se destape.

Ese punto de quiebre sucede al caer la noche, la larga noche del título, cuando Sanctis recibe inesperadamente una información que parece no concernirle directamente. En una tensa escena dentro de un auto, el hombre se entera de que esa misma noche los militares se llevarán a dos personas, que se sumarán a la lista de desaparecidos por la dictadura militar argentina. Ahí está lo podrido.

De ahí en adelante, la cámara acompaña a Sanctis en una larga travesía nocturna por Buenos Aires en la que debe escoger cómo lidiar con esa información. Pero “La larga noche de Francisco Sanctis” no es una travesía cualquiera, y a veces parece que Sanctis camina más por los recovecos de su mente que por las calles de la ciudad. Y su mente es una mezcla de nostalgia, remordimientos, culpa y paranoia.

Los directores, Francisco Márquez y Andrea Testa, encuentran una manera de mostrar cómo, durante la dictadura argentina, la censura y la persecución había sido interiorizada por todos los ciudadanos, independientemente de sus ideas o acciones. La paranoia inflitraba cada uno de sus movimientos, destruyendo su libertad desde la raíz y alterando su percepción de la realidad. Puede que no haya agentes de la CIA en cada esquina, puede que no haya autos persiguiéndolo en cada calle, pero en los ojos de Sanctis, el mundo está contra él y sólo contra él.

Esta terrorífica atmósfera no sería lograda sin una gran destreza en la realización de la película. La ciudad está desierta y es oscura. Detrás de Sanctis, las personas aparecen anónimas, fuera de foco. La música es como un ronroneo casi imperceptible, dando la sensación de un desbalance en la realidad, una desconfianza en la imagen. El uso de “Un beso y una flor” de Nino Bravo evoca a los perseguidos, tanto los desaparecidos como los exiliados, y es un momento de aire fresco en un momento crucial de la historia.

Si “Son of Saul” le dio nueva vida hace un año al sub-género del Holocausto, con la visión íntima de un miembro de un Sonderkommando–un prisionero de un campo de concentración obligado a trabajar para los Nazis–, puede decirse que “La larga noche de Francisco Sanctis” hace lo mismo con el sub-género de la dictadura militar argentina, con la historia de otro hombre que, lanzado al fuego contra su voluntad, debe decidir actuar.

Breve, sobria pero nunca aburrida, “La larga noche de Francisco Sanctis” es una película realizada con firmeza, un impresionante debut y una de las mejores películas del año.

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3 Respuestas a “La larga noche de Francisco Sanctis (2016): Reseña

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