Diario del FICCI (Días 4 y 5): Las colombianas, el final

En los últimos días del FICCI, el turno fue para tres películas colombianas, aunque corrí con la mala suerte de no haber visto ni la ganadora de la competencia oficial de ficción (Viejo Calavera) ni la ganadora de la competencia de cine colombiano (Adiós entusiasmo), aunque buscaré la forma de verlas en los próximos días.

El emotivo estreno de “Señorita María, La falda de la montaña“, con la presencia del equipo de producción y la protagonista, estuvo precedido de una campaña en medios que la convirtieron en la película que más esperábamos muchos de los asistentes del festival. La película defraudó a algunos y cumplió las expectativas para otros, incluyéndome. Aquí está mi reseña. Al final, Rubén Mendoza se llevó el premio al mejor director en la competencia colombiana por su documental.

El premio del público en esa misma competencia fue para “Amazona“​, un documental de Clare Weiskopf donde traza la historia de su madre, y su relación poco convencional con su entorno, con sus amores y con sus hijos. Preparándose para ser madre ella misma, Weiskopf debe enfrentarse al peso de la figura materna en su vida y confrontar, en la segunda mitad, al ídolo que construyó en la primera. “Amazona” funciona mejor cuando la cineasta se expone al conflicto con su madre, lo cual llega tal vez muy tarde. La voz de la documentalista tampoco es muy convincente, y a veces tuve la impresión de que los personajes salvaban la historia respondiendo, con su intuición, a algunas preguntas vagas y poco incisivas hechas por la directora. Aún así, al público le gustó el documental.

Y, por último, el turno fue para “X500“, una película que, teniendo en cuenta su escala y ambición, debería estar sonando más y tener más presencia mediática. Tal vez más cerca a su estreno lo logre, pero es poca la diferencia en enfoque y calidad entre la película de Juan Andrés Arango y, por ejemplo, las películas de la colaboración Alejandro González Iñárritu – Guillermo Arriaga (Babel, 21 Gramos, Amores Perros).

Tres jóvenes migrantes, un mexicano que va de Michoacán a la capital tras la muerte de su padre, una filipina que aterriza donde su abuela en Montreal y un bonaverense (de Buenaventura) que regresa después de un tiempo en EEUU son los protagonistas de tres historias que se entrecruzan sin que ellos se crucen nunca físicamente. Una película finamente realizada acerca de la identidad, la necesidad de pertenecer y la apropiación cultural. Con un guión que cae en algunos lugares comunes que le impiden hacer reflexiones más profundas pero, a fin de cuentas, una buena película. Por ahora, sería la mejor apuesta de Colombia para los Oscars de 2018, aunque habrá que ver qué falta por estrenarse en el país.

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